
Querido gordo, queriendo buscarte llegué a esta página que abrió tu amigo Carlos Alvarado, que no lo conozco personalmente pero sí escuché en varias oportunidades su nombre, que nos permitirá recordarte por este blog. Hoy te fui a despedir junto con tu mamá, hermanos, sobrinos, tíos, amigos tuyos que muchos no conocía. No puedo olvidarme de todos los aplausos que se te brindaron en esta despedida. Tengo un dolor inmenso como Horacio y todos los que te queremos. Rober GRACIAS por todo, por tu recibimiento de todos los años con el amor que nos brindabas. Gracias a vos conocimos El Mollar del cual dije un día "mi lugar en el mundo", no puedo escribir más. Hasta cuando nos volvamos a ver,
tu prima Liliana (Liliana Rojo)
***
Morriña
Bullen en mi mente
los ecos sonoros
de gaitas lejanas.
Corren por mis venas
rumores de rías,
de campos sembrados,
las casas de piedra
en aquel pueblito
perdido en España.
No nací en tu tierra,
pero sí mis genes
tierra de raíces,
tierra de añoranzas.
Qué extraña nostalgia,
de lo no vivido,
de lo no mirado,
de lo tan soñado.
El mar es tan grande
y así la distancia
Galicia lejana.
Tal vez algún día,
contemple tu cielo,
respire tu aroma,
camine tus campos,
Tal vez algún día…
Tal vez mañana...
los ecos sonoros
de gaitas lejanas.
Corren por mis venas
rumores de rías,
de campos sembrados,
las casas de piedra
en aquel pueblito
perdido en España.
No nací en tu tierra,
pero sí mis genes
tierra de raíces,
tierra de añoranzas.
Qué extraña nostalgia,
de lo no vivido,
de lo no mirado,
de lo tan soñado.
El mar es tan grande
y así la distancia
Galicia lejana.
Tal vez algún día,
contemple tu cielo,
respire tu aroma,
camine tus campos,
Tal vez algún día…
Tal vez mañana...